El desprendimiento de retina afecta a 1 de cada 10.000 pacientes al año y el colectivo con mayor riesgo de padecerlo son las personas con alta miopía (a partir de 6-8 dioptrías). Se trata de una condición frecuente.

Otro factor de riesgo a tener en cuenta es la cirugía de catarata, una de cuyas complicaciones puede ser el desprendimiento de retina, incluso años después de haberse llevado a cabo con éxito la intervención. La incidencia de esta complicación en pacientes operados de catarata es inferior al 1% (aumenta en casos complejos), pero, al tratarse de una cirugía muy común no debe descartarse.

La prevención de traumatismos oculares en ámbitos como el deportivo debería tener un mayor interés, ya que son otro de los factores desencadenantes de un posible desprendimiento de retina y poca gente está concienciada del uso de gafas protectoras.

Asimismo, el hecho de tener antecedentes familiares o de haber sufrido un desprendimiento de retina en el otro ojo también debe ser motivo para extremar las medidas preventivas y ser estrictos con las revisiones oculares de control.

¿Tiene síntomas?

Una de las características del desprendimiento de retina es que no causa dolor y, en muchos casos, al no ir acompañado de una pérdida de visión inicial, puede retrasarse la visita al oftalmólogo.

No debe pasarse por alto señales como la aparición de manchas flotantes en el campo visual, ya que podrían ser síntomas de un desprendimiento de retina.

Tratamiento

El diagnóstico temprano y realizar una primera cirugía experta, con la técnica adecuada (en función del tiempo de evolución de la patología, el área de la retina afectada, el estado previo del ojo...), es clave para que la retina pueda recuperar su posición y función normales con éxito.

Operar el desprendimiento de retina a tiempo y con la técnica adecuada permite que la retina pueda recuperar su posición normal en un 98% de los casos, preservando así la visión del paciente y minimizando las probabilidades de que la retina vuelva a desprenderse.

¿Combinación de cirugías?

En cuanto a las opciones que existen para tratar el desprendimiento de retina, destacamos dos técnicas: la vitrectomía, y la cirugía escleral, que puede combinarse con la primera o realizarse sola de forma aislada.

Mientras que en la vitrectomía se extrae el gel vítreo que rellena el globo ocular y se sustituye por gas o aceite de silicona (dependiendo del tipo de desprendimiento) para mantener la retina en su sitio, la cirugía escleral no requiere entrar en el interior del ojo. Consiste en colocar una o varias piezas que rodean el globo ocular para disminuir las tracciones del vítreo a la retina y conseguir su reparación.

 

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Fuente: IMO