La Retinosis Pigmentaria es una enfermedad ocular de carácter degenerativo y hereditaria que produce una grave disminución de la capacidad visual, y que en muchos casos conduce a la ceguera. 

Es muy importante saber que no todas las Retinosis Pigmentarias son iguales ni conducen a la misma pérdida de visión. Aunque se nace con la enfermedad, ésta es raro que se manifieste antes de la adolescencia. La persona afectada no es consciente de su enfermedad hasta que ésta se encuentra en fases avanzadas.

Los síntomas más frecuentes en las Retinosis Pigmentarias son:

  • Ceguera nocturna como deficiente adaptación a la oscuridad o lugares poco iluminados
  • Campo de visión limitado como pérdida de visión periférica.
  • Deslumbramiento como molestias ante luminosidad, haciéndose necesarias gafas de sol especiales.

Dado que es de origen genético, no se puede evitar la aparición de la Retinosis Pigmentaria. Sin embargo, detectarla tempranamente permite anticiparse a la enfermedad y realizar un buen seguimiento oftalmológico de los pacientes para controlar posibles problemas asociados (por ejemplo, otras alteraciones en la retina o catarata.

Nuestra Recomendación: Visita al oftalmólogo mínimo una vez al año, evita complicaciones mayores.