Día Mundial sin Tabaco

El 31 de mayo de cada año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y sus asociados mundiales celebran el Día Mundial Sin Tabaco. La campaña anual es una oportunidad para concienciar sobre los efectos nocivos y letales del consumo de tabaco y la exposición al humo de tabaco ajeno.

De acuerdo a cifras de la OMS, poco más de 51 mil personas mueren cada año en México por enfermedades atribuibles al tabaquismo. Además de afectar al aparato respiratorio y al sistema cardiovascular el humo de tabaco puede afectar de forma nociva la vista.

El efecto nocivo del humo del tabaco para nuestros ojos es mayor de lo que puede parecer en un principio

Nuestros globos oculares deben estar hidratados de manera constante, puesto que la sequedad ocular puede provocar lesiones.El humo del tabaco contiene partículas nocivas que resecan e irritan nuestros ojos. Esto es debido a que dichas partículas favorecen la evaporización de la lágrima. Es por esto que la falta de humedad en el ojo podría suponer un problema, ya que la lágrima es la encargada de lubricar, humidificar y nutrir la superficie del ojo.

La sequedad en los ojos puede dar origen a irritación, malestar o conjuntivitis y, con el tiempo, puede derivar en consecuencias más graves como:

-Cataratas: Es una afección del cristalino, parte del ojo encargada de enfocar los objetos próximos y lejanos. Es el motivo más común de pérdida de visión en personas mayores de 40 años y es la causa principal de ceguera en el mundo.

-Degeneración macular: Es otra de las principales causas de ceguera. En este caso, es la mácula ocular la que se ve afectada. Esta se encuentra en el centro de la retina y es la responsable de la visión central. Las probabilidades de que un fumador padezca degeneración macular por el humo del tabaco es tres veces mayor de que la padezca una persona no fumadora.

Otras consecuencias del tabaco en los ojos

Otra de las estructuras especialmente sensible a los daños mediados por el tabaco es el nervio óptico, en el que se han descrito algunas neuropatías ópticas tóxicas. El principal síntoma de esta patología es una pérdida visual lentamente progresiva. El paciente comienza a ver borroso en el centro y, según avanza la enfermedad, disminuye la agudeza visual.

Esta pérdida de visión suele ser por igual en los dos ojos, aunque en ocasiones, en las fases iniciales, puede predominar en uno más que en el otro. Además, puede existir una alteración en la percepción de los colores, conocido como discromatopsia.

Igualmente, el tabaco puede agravar otras patologías oculares como las alteraciones de la superficie ocular (entre las que destaca el síndrome de ojo seco), el glaucoma, y algunas enfermedades inflamatorias como blefaritis, uveítis, conjuntivitis, etc..

Las toxinas producidas por el tabaco también pueden afectar a los tejidos de alrededor de los ojos. Así el fumador padecerá bolsas debajo de los ojos y es más frecuente que sufra de alteraciones en los párpados como irritación e inflamación. Igualmente, el tabaco puede desencadenar trastornos como la orbitopatía tiroidea. Es frecuente en mujeres fumadoras y puede producir exoftalmia (ojos saltones).

En caso de embarazo, el tabaquismo genera múltiples riesgos para el bebé y la embarazada, entre los que se encuentran los trastornos visuales como la retinopatía del prematuro. Provoca que crezcan vasos sanguíneos anormales dentro de la retina y puede llegar a producir un desprendimiento de retina y hasta en algunos casos ceguera.

Sin duda, el tabaco produce importantes riesgos para la salud ocular y para la salud en general

Tras dejar de fumar se reduce considerablemente el riesgo de padecer algunos trastornos oculares. Además, detectar anomalías a tiempo puede ayudar a reducir la progresión de patologías más graves o incluso la ceguera.

¡La salud es prioridad! Hoy hagamos conciencia y vivamos a plenitud un #DiaMundialSinTabaco.

 

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